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Lo que la TV no te mostró de Boca 1 - Corinthians 1

Ayer en La Boca más de 50 mil personas le dieron calor a la fria noche porteña, hinchas de ambos equipos asistieron a La Bombonera para no perderse la primera Final de la Copa Santander Libertadores entre el Xeneize y Corinthians.

Sin importar el paro nacional que había en la ciudad, los hinchas del Timao se acercaron a La Bombonera temprano para tener su lugar asegurado. En la tercera bandeja entraron más de 2500 y su modo se hicieron sentir en este estadio plagado de Azul y Oro.

Por donde entraban los hinchas locales, nos encontramos con Pablo, veterano de mil batallas que ayer volvió a vivir una Final de Libertadores, con su equipo. Se ánimo a dar un pronóstico, pero no acertó.

Como pudieron darse cuenta, había ambiente de final: la tensión y la alegría eran los sentimientos que emanaban los hinchas. Estos salieron en su mejor momento cuando llegaron los protagonistas; insultos para los jugadores brasileros y ovación para los jugadores Xeneizes.

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Los puntos de vista y opiniones expresadas en este post son solamente las del autor y no representan necesariamente las de Pasión Libertadores.

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Corinthians rescató un empate y dejó la definición más abierta que nunca

Celebraba Boca haberle marcado el cuarto gol en todo el torneo al Corinthians. Celebraba la victoria trabajada, costosa, ante un gran equipo. Celebraba también el hecho de terminar con la valla invicta. Quedaban cinco minutos en La Bombonera y las tribunas eran una fiesta. Pero Romarinho, ese chico que debutó el domingo último con un doblete y que no es el hijo de Romario, tenía otros planes. Usufructuó un error defensivo, definió con la clase de su falso padre y decretó un 1-1 que le sienta mejor al Timao pero que deja la serie absolutamente abierta. Al cabo, el Xeneize ganó cuatro de sus seis títulos en tierras brasileñas. Y el próximo miércoles querrá hacer lo propio en un Pacaembú que será una fiesta, repleto de gente y de las ilusiones de un público que quiere ser campeón por primera vez de la Copa Santander Libertadores.

Podría decirse de modo simplista que en la primera etapa las defensas se impusieron a los ataques. Pero fue en realidad el bloque defensivo del Corinthians el que primó sobre las intenciones ofensivas de Boca. Fue el Timao entonces que logró darle continuidad a sus virtudes durante un tiempo más por sobre las del rival.

Boca trató. Falto de profundidad, buscó respuestas en la movilidad de sus volantes, el esfuerzo de sus delanteros y las subidas de Clemente Rodríguez por la izquierda. No logró poner a sus hombres cara a cara con Cassio, que casi no tuvo trabajo, pero llegó al fondo algunas veces para inquietar por medio de centros al área.

Corinthians, por su parte, funcionaba como un equipo que se alargaba de atrás hacia adelante. Compacto en el fondo, se movió con la línea de volantes muy separada de las referencias de área y no tuvo conexión. Y todo lo bueno que hizo en defensa no pudo trasladarlo al arco de enfrente.

La tendencia no cambió en el inicio del complemento. La visita buscaba crecer con el orden colectivo, haciendo consumir un tiempo que le daba un resultado para nada desagradable. Procuraba no ser lastimado ante un rival que no lograba llegarle para dañarlo.

En esa sintonía, el partido perdió claridad. Boca caía preso de la defensa de una vez que llegaba al área y perdía la pelota. Buscó a través de pelotazos infructuosos y entonces en esa división perdió más de lo que ganó. El Timao no hacía algo muy diferente entonces durante un período ambos se prestaron demasiado la pelota.

El desnivel llegó a partir de una pelota parada. Un corner que cabeceó primer Matías Caruzzo y luego desvió Santiago Silva fue conectado en el rebote por Facundo Roncaglia. Sí, el lateral derecho que en el primer tiempo debió irse expulsado por doble amonestación. La Bombonera estalló y empezó otro partido.

Boca creyó que era posible encontrar otro gol y entonces no retrocedió. Su rival, en cambio, debió adelantarse en el terreno y comenzó a liberar espacios. Pero tuvo su premio. Pudo haberse llevado otro golpe, pero en los minutos en que la entrega le empieza a ganar al fútbol aprovechó una distracción del fondo xeneize y Romarinho la picó con clase sobre el cuerpo de Orion.

No hubo tiempo para mucho más. Quedan 90 minutos en el Pacaembú y la serie está abierta. No hay nada definido. El campeón de la Copa se define en siete días.

 

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