MANO A MANO CON EL 1 PARAGUAYO
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Chilavert: "El campeón de la Copa saldrá de Boca y la 'U' de Chile"

El Bar San Cayetano, del barrio porteño de Caballito, parece ser su segunda casa. Allí lo esperan Carlitos, el dueño, y toda su familia con las mismas ansias con las cuales miles de personas reciben seres queridos en la puerta de un aeropuerto. Y él se siente igual que cuando en 1994 fue la pieza clave de ese Vélez que rompió los moldes y se coronó campeón de la Copa Santander Libertadores. En la charla con Pasión Libertadores el enorme José Luis Chilavert muestra su 'otra cara', esa que no tiene nada que ver con el personaje odiado por muchos dentro de una cancha de fútbol. Con una amabilidad que ya no asombra, el paraguayo dejó su huella en el recuerdo de esa gran gesta y en el análisis de la actualidad del torneo más importante de América.

- ¿Qué recordas de aquel 13-2-1994 en Liniers?

- La verdad que mi memoria ya no es muy buena, pero seguramente es el día que debuté con Vélez en la Libertadores. Yo en la Copa debuté con Luqueño en el 1984 (NdeR: con tan solo 18 años) pero sin dudas mi mejor momento de la Copa fue con Vélez. Ese día arrancó complicado porque perdíamos apenas arrancó con Boca. Recuerdo que todos los 'expertos' decían que íbamos a ser los primeros eliminados del Grupo que también compartíamos con Palmeiras y Cruzeiro.

- ¿Cuándo en el camino al campeonato sintieron que estaban cerca?

- Fue todo igual de duro. Un partido que nos marcó mucho fue el de Cruzeiro en Belo Horizonte. En la charla técnica Carlos (Bianchi) nos dijo que a Ronaldo no le demos ni un metro porque nos íbamos a lamentar y al minuto de juego tras un corner lo perdieron en la marca y con un cabezazo extraño efectivamente perdíamos 1-0. Después lo aguantamos muy bien y lo empatamos con un gol de Asad. Ahí nos dimos cuenta que no éramos menos que nadie.

- ¿Pero en algún momento pensaron que se quedaban afuera?

- Y el momento más duro fue en la semifinal contra Junior. En Barranquilla nos bombardearon el rancho todo el partido y acá lo ganamos 2 a 1 en los noventa pero fuimos a los penales. Pero erró el Turu Flores el quinto penal y si ellos convertían quedábamos afuera. Entonces fui a pelearme un poco con todos para poner nervioso al que iba a patear de ellos. Por suerte lo atajé y después en el sexto penal el primo de Valderrama lo tiró afuera. Ese fue un gran paso hacia el título porque estuvimos a nada de quedar afuera.

- El rival en la final era nada menos que el todopoderoso Sao Paulo de Telé Santana, ¿Cómo se sentían ustedes ante tamaño rival?

- Nosotros éramos una verdadera familia y sabíamos que si cada uno hacía lo que debía teníamos grandes chances de ganarle a cualquiera. Para tener posibilidades debíamos ganar en nuestra cancha para ir a Brasil confiados. Lo hicimos con el gol de Asad y para la revancha hicimos un planteo inteligente, agrupando gente en la mitad de la cancha para evitar que ellos rompan líneas fácilmente.

Aguantamos pero el penal de Muller nos hizo definir todo en los penales. A Palinha lo apalabré y tiró el penal hacia donde le dije. Después me tocó a mí y no sabía si pegarle fuerte y cruzado, como hacía siempre, o cambiarle a Zetti. Finalmente opté por no cambiar y acerté. Te voy a decir algo que nunca dije: dudé cuando vi que iban a patear Almandoz y Zandoná, pero la verdad los dos patearon muy bien. La única vez que me quise morir fue cuando el tiro de Pompei pegó en el travesaño... Pero después vi que la pelota picó adentro y fue la alegría más grande de mi vida. Me quería abrazar con todo el mundo, es un instante que no te puedo decir lo que se siente.

- ¿Fue una inflexión en tu carrera haber ganado la Copa Santander Libertadores?

- Sin ninguna duda. Haber sido campeón de la Libertadores fue lo más grande de mi carrera y eso que, sin pecar de soberbio, la mía tuvo muchos momentos exitosos. Pero esa Copa de 1994 marcó mi vida para siempre y a partir de ella comenzamos con Vélez a ganar muchas cosas y mi nombre fue cada vez más importante.

- ¿Por qué es tan distinto jugar en la Copa?

- Porque jugás contra los mejores del continente. Quizás en tu país podes tener un día malo y el rival no te lo hace sentir, pero en la Libertadores es otra exigencia. Ahí te equivocas y la vas a buscar adentro de tu arco. Juegan los mejores del continente y no te perdonan por su jerarquía. El clima es distinto porque para la gente también es especial porque la Copa es lo que todo hincha sueña. 

- Siempre fuiste un arquero al que le gustaba mucho el juego dialéctico...

- (Interrumpe) En el fútbol ganan los grandes y del perdedor nadie se acuerda. Recuerdo que tuve grandes cruces con René Valenciano (en Junior), Burgos, Asprilla, pero siempre dentro del marco del respeto.

- ¿Siente que revolucionó el puesto de arquero?

- Yo creo que sí. En 1985, cuando llegué a San Lorenzo el Toto Lorenzo me invitó a almorzar y yo sorprendido le pregunté por qué: 'Usted Chilavert me facilita el trabajo porque todos los entrenadores buscamos los medios para pasar la línea de medios rivales y usted con su pegada nos hace ganar todo el terreno para estar a 20 metros del arco rival'. Siempre tuve buena pegada y creo que fui un adelantado porque luego de la regla que le impedía el pase al arquero todos debían ser hábiles con los pies. Pero lo mío no fue un don, sino un trabajo al que le agregaba horas de ensayo para perfeccionar la pegada y por eso después pude hacer tantos goles de tiro libre y de penal.

- ¿Quienes fueron sus ídolos?

- El Pato Fillol fue uno de los más grandes de todos los tiempos, en el Mundial del 78 salía rápido del colegio para poder llegar a ver el partido de Argentina. Otro grande fue el italiano Dino Zoff, quien en 1994, cuando me entregaron el premio al mejor arquero del mundo, me dijo que había revolucionado el puesto.

- ¿Siempre fuiste arquero?

- La verdad es que en el campito con mis amigos jugaba de 9, pero un día faltaba uno y mi hermano me mando al arco. En 1979 me fui a probar a Olimpia (NdeR: era el campeón de América) y el entrenador me dijo que no vaya más porque le hacía perder el tiempo. Le dije a mi padre lo que me había dicho y el me aseguró que ese hombre estaba equivocado. Entonces fui a Sportivo Luqueño, el club de mi ciudad, y cuando me preguntó el DT de que jugaba dudé en decirle arquero o delantero, pero me terminé decidiendo por ir al arco. Tuve suerte porque era el sexto arquero y en el primer día ni siquiera entre un minuto. Se ve que los cinco que estaban antes que yo se enojaron porque no me puso y no fueron más, por lo que me ficharon. Siempre hay que tener suerte en todos los aspectos de la vida. ¿Mal no me fue no?

- Hablando de su puesto, ¿cuál de los cuatro arqueros semifinalistas le gusta más?

- Los brasileños nunca me convencieron porque Brasil no es un país que saque grandes arqueros. El que más me gusta es Orion, el de Boca. Le llegan poco porque el suyo es un equipo sólido y siempre responde bien, hace lo que le pide la jugada. Creo que es el mejor del continente.

- ¿A quién ve como el favorito a ser campeón de esta edición?

- Creo que saldrá del ganador de la Universidad de Chile y Boca. Es una lástima que se enfrenten en semifinales porque sería una gran final. Los brasileños muestran muchas flaquezas y no tienen jugadores desequilibrantes como antes. Los chilenos tienen un juego más vistoso y tienen a un entrenador audaz como Sampaoli que tiene la virtud de hacer jugar a su equipo de la misma manera en todos lados. Mientras que Boca es quizás menos 'vistoso' pero más sólido y con más experiencia. Lo conozco a Falcioni porque lo tuve en Vélez y se que es muy trabajador y se merece todo lo que está viviendo.

- ¿Cambió mucho la Copa desde que usted la jugaba a la actualidad?

- Demasiado. Vos antes ibas a enfrentar a los equipos brasileños y tenían tres o cuatros estrellas. El año pasado el Santos fue campeón con un Neymar al que todavía le falta mucho para ser la gran estrella que todos quieren hacernos ver. Es un gran jugador pero es muy joven y debe aprender muchas cosas.

- ¿Qué le falta a los equipos paraguayos para volver a animar la Libertadores?

- En los últimos años el que más continuidad tuvo en el plano internacional fue Libertad, justo el club que mejor trabaja las divisiones inferiores en Paraguay. Eso no es casualidad, los equipos que hacen bien las cosas en lo institucional son los que más diferencia sacan tanto en lo local como en Sudamérica.

Sincero y con mucha personalidad se muestra José Luis Chilavert en cada momento de la entrevista. Mismas características que dentro de la cancha lo llevaron a ser uno de los mejores arqueros de todos los tiempos y a grabar su apellido a fuego en la historia de la Copa Santander Libertadores.  

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En 1993, Vélez cortaba una racha de 25 años sin títulos

Con José Luis Chilavert como abanderado dentro del campo, y Carlos Bianchi en la conducción, Vélez Sarsfield iniciaba hace exactamente 19 años, una racha histórica en cuanto a la obtención de títulos. Conquistaba el Clausura de 1993, y a partir de ese momento, conseguiría 6 torneos locales y 5 internacionales. 

El Nacional de 1968 había sido la única y última conquista velezana, razón por la cual se magnificó mucho más la llegada de Bianchi y la consolidación del líder paraguayo, que no solo cerró el arco durante las 19 fechas sino que aportó uno de los goles más gritados de aquella década.

Un 8 de junio de 1993,  Vélez visitaba a Estudiantes de La Plata con el objetivo de sumar un punto como mínimo, hecho que lo consagraba campeón a una fecha del final. En el segundo tiempo, el lateral Raúl Cardozo sufre una falta dentro del área pincha, que derivó en penal para el fortín.

Los encargados de cobrarlo eran Héctor Almandóz o Roberto Trotta. La anécdota que cuenta Chilavert, es que veía que ninguno de los dos defensores se ponían de acuerdo, razón por la que Bianchi entra al campo y le dice a Chilavert que fuera a patearlo. 

Con toda la personalidad que lo caracteriza, tomó la pelota y definió con un zurdazo fuerte, bajo y al palo lejano del aquero pincha, para convertir su primer tanto con la camiseta de Vélez, que serviría para gritar campeón luego de 25 años.

A partir de la obtención de dicho título, Vélez ganó la Copa Santander Libertadores y la Copa Intercontinental en 1994. Fue nuevamente campeón en Argentina del Apertura 1995 y de los Clausura 1996, 1998, 2005, 2009 y 2011.

Además, se hizo de la Copa Interamericana y Supercopa Sudamericana de 1996, y en 1997 ganó su último trofeo internacional, la Recopa Sudamericana.

Hace algo más de un año atrás, el fortín perdía en la instancia de semifinales de la Libertadores frente a Peñarol, fue la vez que más cerca estuvo de disputar nuevamente una final copera.

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Vélez Sarsfield se consagraba Campeón Mundial en Japón

Dirigido por Carlos Bianchi, el club donde se consagraría José Luis Chilavert, campeón de la Copa Libertadores de 1994, superó en Tokyo al campeón Europa, Milan de Itália, por 2-0 y así llegó a la cima del mundo.

De la mano de Bianchi hacia el estrellato internacional

El tradicional club del barrio de Liniers, de la ciudad de Buenos Aires, comenzó a cosechar títulos a principios de la década del 90 con el ingreso de Bianchi como entrenador. Primero fue el Torneo Clausura 1993, el segundo título a nivel nacional para el "fortín".

Este lauro le permitió clasificarse a la Copa Libertadores de 1994, la cual ganó tran una gran campaña, superando en la final al durísimo Sao Paulo FC de Telé Santana, hasta ese momento, bicampeón defensor.

La consagración a fin de año ante el Milan italiano en Japón supuso el momento más importante en la historia del club. El capitán Roberto Trotta, de penal, y más tarde Asad, fueron los autores de los goles. Pero loas títulos seguirían viniendo, como la Copa Interamericana 95, la Supercopa 97, o la Recopa 97.
 

 

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José Luis Chilavert jugó su último partido en la Libertadores

Un día como hoy pero en 2004, José Luis Chilavert jugó su último en la Copa Libertadores. Fue en la derrota por 4 a 2 contra Unión Atlético Maracaibo de Venezuela por el Grupo 2. Al ser eliminado el Fortín y ya con los cartuchos contados, el gran arquero paraguayo dejería de figurar en la historia de este prestigioso torneo.

Resaltamos esta baja sensible que tuvo en ese momento la Copa debido a que 10 años antes Chilavert sería fundamental para la primera y única Libertadores que tiene el cuadro de Liniers, que paradójicamente la ganó 10 años antes de su retiro.

Esa noche será inolvidable para Chilavert: le atajaron un penal y su equipo perdió ante un débil Maracaibo, que con los dos goles de Rodrigo Rieb y los dos de Cristian Cásseres sumaría un triunfo histórico y sería segundo del grupo. Por Velez descontaron Maximiliano Pellegrino y Fabricio Fuentes.

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