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Angelim transformó su peor derrota en el mejor recuerdo

Imagina el escenario perfecto para un gran espectáculo de fútbol. Octavos de final de la Copa Libertadores. El Maracaná colmado por 50 mil personas. Flamengo contra América de México, con ventaja para el Mengao por 4-2 en el partido de ida. La clasificación parece garantizada. La multitud ya está celebrando. El equipo había ganado la semana anterior el Campeonato Carioca sobre Botafogo. Joel Santana dirigiría su último partido antes de ir a entrenar a la selección de Sudáfrica. Caio Júnior lo reemplazaría. Para el técnico, placa conmemorativa y aplausos. La emoción se hacía eco en todos los rincones del estadio en la noche del 7 de mayo de 2008.

Sin embargo, aún con todos estos condimentos, la noche simboliza uno de los mayores fracasos en la historia del club y un dolor importante en la carrera de un jugador que fue una de las referencias de la época y que a pesar de aquella noche trágica, guarda una reliquia de ese encuentro que jamás olvidará.

“Fue mi mayor derrota en el fútbol”, sentencia Ronaldo Angelim. El defensor hizo dupla esa noche con Leonardo. Una de sus principales tareas era marcar al delantero Salvador Cabañas. En el choque de ida, todo había salido en orden y el goleador no consiguió facturar. En el partido de vuelta, sin embargo, hizo dos de los tres goles que le dieron la victoria a los mexicanos. Un 3-0 que silenció el Maracaná.

“Hubo un poco de relajación por parte de los jugadores e incluso nuestro entrenador, que dirigía su último partido. Entramos con tranquilidad y acabamos desperdiciando la oportunidad de ganar una Libertadores”, sostuvo el defensor.

No obstante, de aquella noche trágica, Angelim atesora con afecto un gran recuerdo: la camiseta número 9 de Cabañas, el verdugo de esa noche. “Es algo que voy a atesorar por siempre. Me aseguré de cambiar la camiseta con él. A pesar de que nos eliminaron, era importante. Él era un gran jugador, diferente. Y pueden estar seguros de que, a pesar de nuestra derrota, la guardaré para siempre”, afirmó el zaguero.

Una camiseta a cambio de lágrimas

Además de la camiseta, Angelim conserva las lágrimas derramadas esa noche. El defensor permaneció en el vestuario durante toda la noche y sólo abandonó el lugar a comienzo de la mañana siguiente. El mayor dolor era el hecho de haber quedado en el camino sabiendo que se podía lograr el objetivo.

“En 2008, teníamos un equipo muy fuerte. Ganamos el Campeonato Carioca y estábamos bien en Libertadores. Tiramos un título en un partido en el que jugó mal. Si no nos pasaba eso, creo que íbamos a terminar ganando la Libertadores”, amplió Angelim.

La admiración y el respeto de Cabañas ya existían en ese momento. Angelim cuenta que en los picados siempre jugaban cerca del arco rival. “Cuando eramos más chicos, Thiago Salles y yo jugábamos de delanteros. Y cuando alguno hacía un gol, decía que era Cabañas”, confió Angelim.

Desde entonces, el defensor siguió con atención los pasos de su verdugo. E hizo una alusión sobre el episodio que casi le cuesta la vida al delantero: “Lo que pasó fue una tragedia. Vivió un momento estupendo, era importante para su equipo, para el club. Pero terminó sucediendo aquella fatalidad y su carrera se detuvo. He seguido todo. Porque me gusta seguir la trayectoria de los jugadores como él, que son diferentes. Y no sólo guardo en la memoria su camiseta, sino también sus goles”.

El 2012 no fue un año muy fructífero para Angelim. Tras finalizar el vínculo con el Flamengo a fines del año pasado, decidió volver a casa. Incluso recibió una propuesta de Fortaleza, pero una lesión en la rodilla frustró su pase. A mediados de abril, se llegó como refuerzo para Grêmio Barueri, que disputa la Serie B del Campeonato Brasileño. Jugó nueve partidos y marcó un gol, antes de terminar el contrato en julio.

A los 36 años, está en Juazeiro con la familia, descansando y jugando al fútbol con sus amigos. Incluso, ha jugado algunos amistosos en la ciudad con los rojinegros locales: Guaraní de Juazeiro. ¿En qué puesto? Como delantero. Este es el equipo en que el defensor quiere terminar su carrera, pero no ahora. Por este año no voy a jugar más. El mes que viene debería empezar a hacer contactos. Estoy disponible y no tengo preferencias para jugar en la Serie A, B o C. No importa la división. Por supuesto que uno siempre espera de una buena oferta”.


Fuente: www.globoesporte.com
 

 

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